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Febrero de 2010

Querido Diario:

A veces, y a pesar de mi vida apacible y relajada, las cosas no parece que se me dan, pues hoy fue así. En viajes a los municipios de Antioquia, por asuntos de trabajo, tengo que tomar buses inter departamentales, hace un par de años contaba aquí también mi mala fortuna con los puestos que elijo en el bus que, por lo general por no decir que siempre, son vehículos muy incómodos para que alguien como yo que mido un metro con 82 centímetros (y eso que no soy tan alto, pero un poquito más que la media de mis compatriotas) pueda acomodarse con holgura en esos puestos para "enanos", entonces la mayoría de las veces que me siento en un bus de estos el pasajero de adelante baja su silla hasta lastimarme las rodillas y dejarme en una posición muy incomoda durante horas. A que bajen la silla de adelante ya estoy acostumbrado, siempre lo hacen... Sin embargo, hoy una señora se pasó de la raya... Ah, mi vida atormentada...

Una vez que el vehículo arrancó respiré con tranquilidad y satisfacción porque el bus que me traía de vuelta a Medellín iba con la mitad de los puestos vacíos, entonces pensé "ah, qué rico, bien cómodo como casi nunca". Sin embargo el bus se fue llenando durante el viaje y yo me gané el premio mayor, como a los quince minutos de arrancar se subió al bus una señora gorda y adivina en qué puesto se sentó. Bueno, la señora no era muy gorda en todas partes, más bien era gorda del culo, un trasero como de tres seres humanos tenía esta señora, por eso cuando se sentó yo quedé apachurrado, en una posición que ya no volví a cambiar hasta que el bus por fin llegó a su destino.

Yo no tengo nada contra los gordos, al igual que no tengo nada contra los homosexuales, o los negros, o las lesbianas, ni más faltaba yo no soy nadie para criticar o discriminar, todo el mundo tiene derecho a ser como es o a vivir como bien le de su regalada gana, pero si me molesta un pelín que te quite el espacio una señora con tres culos en lugar de uno (esta señora tendría que se un poco más conciente de su condición y pagar por dos puestos, como si lo hace Kevin Smith quien precisamente fue sacado de manera injusta de un avión esta semana por su gordura. ¡Ni más falta, entonces ahora quien sigue! Smith pagó dos puestos de avión y lo sacan de la nave, a donde vamos a parar).

No importa entonces que el pasajero de adelante baje su silla y me oprima mis piernas, tampoco vale mucho que una señora de culo obeso se siente a mi lado y me oprima contra la ventanilla, lo que sí es impajaritable es que esta misma señora saque un recipiente de plástico y empiece a comer una especie de pollo al lado mío. Y digo "especie" porque ni miré la mierda que estaba comiendo, y digo "mierda" porque a eso olía el maldito potaje que esta miserable roñía mientras yo estaba a punto de mareo por lo olores pasados de la mierda esa que comía con fruición la gorda en cuestión. Después de cierto tiempo, después de oler esa porquería por unos minutos, de oír como se chupaba los dedos con fruición, como masticaba a boca llena no aguanté más y abrí la ventana para refrescarme (sí, soy demasiado tolerante, o cobarde, prefiero aguantarme una gorda encima, mascando pollo pasado que decirle que deje de hacer eso), el problema es que donde estaba llovía y hacía frío, "no importa -me dije-, es mejor unas gotas frías de agua sobre la cara a que me maree ese puto olor de mierda". Como media hora se demoró la gorda en terminar la sopa y yo todavía recuerdo el olor de ese potaje y me dan ganas de vomitar (y eso que yo no vomito desde hace unos seis o siete años. De hecho sólo he vomitado una vez desde hace más de doce años).

Hasta ahí aguantable dirían algunos pero mi tolerancia no tiene limites. Unos minutos después de que abrí la ventana la gorda reclamo por mi acción a lo que yo le contesté: "es que de verdad que tengo calor" (soy un puto cobarde). La gorda se aguantó la corriente fría mientras se terminaba ese pollo podrido (qué tolerante fue ella también…), una vez que cerró el brebaje de mierda, o mejor dicho después de que terminó con todo el sancocho de gallina, yo cerré la ventana. Luego la gorda llamó por teléfono a alguien que parecía el novio, a mí la verdad me importaba un rábano a quien putas estaba llamando, pero no podía evitar la conversación porque estaba a su lado (o diría mejor, casi debajo de ella), además porque la gorda hablaba muy duro por su celular. La gorda esta le decía mentiras al supuesto novio, le decía que iba por tal parte y era pura mentira, me refiero a que nosotros íbamos por el oriente del departamento y la gorda le decía que estaba llegando a Medellín por el sur, "tras de gorda mentirosa esta maldita vaca", pensaba yo. Habló un rato con el supuesto novio y le dijo que tenía que colgar porque se le habían acabado los minutos (quien podrá ser novio de semejante bestia. Bueno, todos tenemos a alguien que nos aguante, pero esta gorda no es nada conmigo y ya estaba encima de mí...), pero la vaca esta después hizo otra llamada, "maldita sea, mentirosa de mierda, no que se te habían acabado los minutos", pensaba yo mientras me imaginaba que su supuesto novio inocentemente creía en sus triquiñuelas. La gorda llamó entonces a su hija, pero la hija parecía ser idiota, o sorda, o las dos cosas porque la gorda le repetía las cosas como tres veces y cada vez alzaba más la voz. Yo estaba a punto de llorar pero las lagrimas no me salían porque estaba muy incomodo. Mientras la gorda hablaba con su hija intenté dormirme y sólo lo logré cuando la gorda colgó el celular.

Dormí placidamente durante unos quince minutos, cuando desperté por algún bache en la carretera tenía a la gorda recostada, o mejor aplastada, en mi hombro mientras dormitaba sus carnes. ¡Mierda! No supe qué hacer, soy un estupido, esa era la oportunidad de aplicarle un codazo a la gorda para que se llevara un buen recuerdo pero no fui capaz. ¡Me aguante a la gorda unos minutos aplastada en mi hombro hasta que un bache de la carretera y un gesto exagerado de parte mía la despertó (soy un ejemplo de tolerancia o de guevonada extrema, este es el momento en que tu eliges querido lector). Después de eso no volví a pegar el ojo, e hice todo lo posible para que la gorda tampoco se desplomara dormida sobre mí.

Una hora y quince minutos después, ya entrando a Medellín la gorda se bajó (Sí, sólo fue una hora y quince minutos pero para mí fueron como trece horas en ese puto bus desde Rionegro hasta Medellín), yo pude respirar nuevamente, mi diafragma se expandió con mucho vigor (y aún más ahora que hace como un mes que no fumo, luego hablaré de eso) y pude estirar la piernas, "no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista", me dije a mí mismo. Unos minutos después fui yo quien se bajó del bus y por fin pude estirar del todo el esqueleto. Creo que nunca tendré una experiencia peor a esta en un bus, toco madera para que así sea.

Adiú

25 de febrero de 2010

Querido Diario:

Hace un par de semanas aposté con un amigo una botella de ron a que Uribe II volvería a ser candidato a la presidencia, en busca de su tercer periodo. Obviamente, mi amigo está convencido de que el presidente no alcanzará a sortear la Corte Constitucional y el referendo y se quemaría antes de llegar por tercera vez a la Casa de Nariño.

Yo tengo unas razones claras de por qué creo que Uribe será una vez más, y por tercera vez consecutiva, presidente de Colombia. El escollo de la Corte Suprema, para que ésta apruebe las firmas del referendo reeleccionista, me parece a mí que esta casi listo, este gobierno a demostrado con creces que compra todo lo que se le ponga por delante (con algunas pequeñas excepciones, afortunadamente porque si no fuera así no estaríamos en la olla sino en la inmunda...), la corrupción rampante del gobierno de Álvaro Uribe Vélez no tiene parangón en la historia de Colombia: los falsos positivos (ya todos sabemos que es un eufemismo para lo que son simples crímenes de Estado, perpetuados por miembros del Ejército Nacional, porque los héroes en Colombia sí existen...); las chuzadas del DAS, ahora con nuevas revelaciones en el juicio que se le sigue a el exjefe del departamento de inteligencia, adscrito a la Presidencia de la República, Jorge Noguera (¿Te acordás cuando Uribe decía que Noguera era un muchacho bueno y honesto, ay yayay, ahora Uribe ya no dice ni mu de Noguera, y Noguera hundido hasta el cuello. Aunque ya sabemos lo que va a pasar con Noguera cuando salga acusado, si es que sale acusado: casa por cárcel y beneficios en la pena, condonación de años, por confesión...); el escándalo de Agro Ingreso Seguro, y el exministro de agricultura Andrés Felipe Arias ahí tan campante disque de precandidato del Partido Conservador a la presidencia, qué cinismo, qué caradura (otra joyita del Partido Conservador, no será ni la primera ni la última vez que los conservadores tienen por candidato un ladrón de cuello blanco...), su campaña además parece que se está financiando con beneficiarios de la ruleta de millones de Agro Ingreso Seguro, un plan que se suponía que era para familias campesinas pobres y que resultó, en la mayoría del porcentaje de montos entregados, para grandes terratenientes y empresarios del país (Sarmiento Ángulo fue uno de los beneficiados, qué tal), no sobra decir que Andrés Felipe Arias es uno de los consentidos del presidente (bueno, todos sabemos que le dicen Uribito, una figura contrahecha del ya deforme político Uribe Vélez); el escándalo de la zona franca a los hijos del presidente, por menos el hijo del actual presidente de Francia tuvo que disculparse ante la opinión pública gala y devolver el contrato con que prendió las alarmas en Francia hace unos meses, mientras en Locombia este par de delfines hace uso de información privilegiada para comprar unos terrenos de una futura zona franca a precio de huevo (ahí está el detalle, se enteraron antes que todos de que esas tierras eran las de la zona franca) y rascarse la barriga mientras veían, felices y satisfechos, como los precios de los predios se valorizaban hasta cifras astronómicas (y eso que deberían, junto con su papá, ser ejemplo de ética... Uribe Vélez prometió al país, hace más de un año, mostrar recibos de impuesto predial de él y sus hijos, para desmentir el supuesto enriquecimiento ilícito y algunos de los colombianos nos quedamos esperado a que los mostrara. Aún es tiempo de mostrar los papeles de su supuesta inocencia excelentísimo señor presidente, de esta república bananera); la entrega de siete bases colombianas a los gringos, el gobierno primero dijo que eran dos, luego que eran tres y después que eran cinco, hasta ahora van en siete, disque para acabar con el terrorismo y el narcotráfico (la guerra contra el narcotráfico está perdida desde hace treinta años amiguitos...), y todo para que a Colombia los gringos la siguieran apoyando con el Plan Colombia y por fin firmaran ese adefesio llamado TLC, pues resulta que Obama, que aunque parece en realidad no es negro, no sólo no ha podido que el Congreso de los EEUU firmen el TLC sino que además a el Plan Colombia le restaron unos cuantos millones de dólares; y finalmente, el último gran escándalo de estos últimos tres años de un gobierno que ya va a cumplir ocho: los decretos de la Emergencia Social que han terminado siento un completo desastre en medio del ya desastroso sistema de salud en el país, decretados por el ministro de la Protección Social que, entre otras cosas, se disputa la medalla de oro a la ineptitud y  la mediocridad con el Ministro de Transporte, en medio de un ramillete de ministros totalmente descoloridos y hasta corruptos. Con todas esas cosas y el gobierno no se cae, ni siquiera un despido (exceptuando algunos oficiales del Ejército Nacional por los casos de falsos positivos) o una pequeña sanción por responsabilidad política. Nada de eso porque, incluso antes de Uribe, las responsabilidades políticas no se dan en estas tierras olvidadas de la democracia. Más aún, el gobierno campante y feliz, todo el mundo anestesiado y esperando que la Corte Suprema dé su honorable veredicto: pues será el de darle vía libre al referendo re-reeleccionista porque el gobierno tal y como lo hizo con la misteriosa y oscura primera reelección, al igual que la también soterrada sesión del Congreso, hace más de un año, en donde los senadores de la republica bananera votaron, en horas de la madrugada (!) la aprobación del referendo, así mismo pasará fácilmente por la Corte Suprema.

Un asunto más fácil será que la gentecita de este pueblo vote sí a la segunda reelección, para eso hay mercados y plata para repartir, desde ya la danza de los millones se ve en las campañas para Senado y Cámara de Representantes, entonces porque no va a ser lo mismo o más con la vaca que más caga: el presidente de la república. Si la plata no alcanza, entonces ahí están las notarías para repartir (como se hizo en la primera reelección) u otros puestos burocráticos (¿Te acordás de la meritocracia que cacareaba el presidente, y ese gordito chistoso que la gente llama vicepresiedente, hace como seis o siete años? Pues esa vaina al carajo, los puestos burocráticos no se consiguen por meritos académicos o laborales, eso es como siempre, y más aún ahora: para canjear por votos). Ahora, si no los compran ni los cambian por puestos entonces el voto se obliga, con un fusil en la espalda, eso existe desde que el pobre obtuvo el derecho a votar en este país, si no lo vende ni lo cambia pues se le amenaza para que vote por el que nosotros necesitamos y punto final (el final, si se niega es visitar a sus ancestros mucho más rápido de lo que había pensado).

Por esas razones, y por muchas otras más que ya me da pereza explicar aquí porque esto ya va muy largo, es que aposté una botella de delicioso ron porque Uribe será nuevamente candidato a la presidencia (y de paso presidente por tercera vez consecutiva, no faltaba más hacer tanto chanchullo y tanta coima para que las elecciones se las gane otro). La apuesta tiene una enmienda especial: quien gane tendrá que compartirla con el perdedor, así que se gane o se pierda de todas formas la botella se compartirá. Si mi amigo pierde muy seguramente discutiremos y lloraremos, al calor de una botella de ron, sobre otros cuatro años más de Uribe Vélez; si es mi amigo quien gana entonces perder la apuesta para mí será tan sólo una pequeña molestia en medio de la felicidad de no volver a ver a ese viejo corrupto una vez más como presidente (en parte aposté por la candidatura de Uribe Vélez, porque quizás pueda perder pero ganar un poco también, aunque en el caso contrario las cosas serían diferentes: ganar la botella de ron pero aguantarme esa corrupción trepadora otros cuatro años más).

Vamos a ver entonces quién invita la botella de ron.

PD: En cierta forma es mejor que el viejo este de Uribe quede nuevamente de presidente. Este pueblito ignorante a veces necesita comer bastante mierda para darse cuenta de las cosas de una vez por todas, cuatro años más en el solio de Bólivar sacaría a Uribe como pepa de guama de una vez y para siempre. Mientras que si no puede presentarse en este año como candidato este cínico es capaz de hacerlo en el 2014 y ahí la chusma volverá a elegirlo con bombos y platillos (eso sin contar que si no se presenta este año el nuevo presidente, si no sucede algo extraordinario, será Juan Manuel Santos que es una corbata diferente pero la misma mierda que Uribe o hasta peor… Estamos en la inmunda). Por el momento yo espero una botella de ron, gane o pierda.

16 de febrero de 2010

El trono del sacerdote

La desobediencia a Dios, o lo que es lo mismo, al sacerdote, a la ley, toma el nombre de pecado. Los medios de reconciliarse con Dios son, como es natural, medios que aseguran más radicalmente todavía la sumisión al sacerdote. El sacerdote es el único que posee el poder de redimir. Considerados psicológicamente, los pecados son necesarios en toda sociedad organizada sacerdotalmente. Son los instrumentos del poder; el sacerdote vive de los pecados, tiene necesidad de que se peque; si no hubiese pecadores el sacerdote los inventaría. Último axioma: Dios perdona al que se arrepiente; en otros términos, el que no se prosterna ante el sacerdote se declara él mismo enemigo de Dios.

El anticristo. Friedrich Nietzsche. Edicomunicación, 1997. pág. 56.

14 de febrero de 2010